Donald Trump se compromete a poner fin a los amplios esfuerzos de la administración de Biden para frenar el abuso policial, prometiendo que si regresa a la Casa Blanca, limitará la supervisión federal de las fuerzas del orden locales y empoderará a los oficiales para "limpiar" agresivamente las ciudades estadounidenses.
Entre los cambios que Trump ha promovido: permitir el uso de la detención e interrogatorio de sospechosos, revocar la prohibición de la administración de Biden sobre la transferencia de equipo militar a departamentos de policía locales, delegar a oficiales locales para hacer cumplir las leyes de inmigración y desplegar la Guardia Nacional para combatir el crimen.
"El partido Demócrata está en guerra con la policía", dijo Trump en un mitin de campaña el mes pasado en Charlotte. "Devolveremos a nuestra policía su poder, protección y respeto que se merecen".
En la campaña y en reuniones con partidarios, Trump ha señalado su intención de limitar la supervisión federal de la policía local y de retener fondos de los departamentos que no estén dispuestos a emplear tácticas más confrontativas, según personas que hablaron bajo condición de anonimato para discutir conversaciones privadas.
"Creo que veremos un desmantelamiento total de los esfuerzos del [Departamento de Justicia] para responsabilizar a las fuerzas del orden por mala conducta", dijo Chiraag Bains, quien sirvió en el Consejo de Política Doméstica de la Casa Blanca de Biden.
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