Hace cuatro años, un presidente en ejercicio —rechazado por los votantes estadounidenses— intentó tomar un segundo mandato de todos modos, sumiendo a la nación en confusión, conflicto y, en su último suspiro, violencia.
Ahora, el regreso político de Donald Trump ha revivido un sentido de temor entre los funcionarios e instituciones que se interpusieron en su camino la última vez: ¿Podría volver a suceder?
Decenas de entrevistas con personas profundamente familiarizadas o involucradas en el proceso electoral apuntan a un claro consenso: No solo Trump podría intentar nuevamente anular una elección que pierda, él y sus aliados ya están sentando las bases.
Trump se dirige hacia las elecciones de 2024 informado por su fracaso en anular los resultados cuatro años antes. Y su incentivo para obtener los poderes y protecciones de la Casa Blanca es probablemente más fuerte que nunca: Si pierde, Trump enfrentará un aluvión de procesos penales que podrían durar el resto de su vida.
Si gana, es probable que desaparezcan.
El plan, según legisladores, investigadores del Congreso, operativos del partido, electi
— Profundizará la desconfianza en los resultados electorales haciendo afirmaciones no respaldadas o hiperbólicas de fraude electoral generalizado y presentando demandas legales poco probables desafiando suficientes votos para cambiar el resultado en estados clave.
— Presionará…
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