El ex presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha llegado a Escocia para una visita de cinco días centrada en la inauguración de un nuevo campo de golf de propiedad familiar, reuniones con funcionarios del Reino Unido y tiempo personal en sus resorts.
El viaje ha provocado protestas generalizadas en toda Escocia, con manifestantes criticando su postura sobre la inmigración, sus intereses comerciales y su uso de dinero de los contribuyentes, estimado en casi $10 millones, para financiar la visita. Trump ha aprovechado la ocasión para lanzar duras advertencias a los líderes europeos sobre la inmigración, calificándola de 'horrible invasión' que está 'matando a Europa'. La visita también ha reavivado tensiones locales sobre sus propiedades de golf y ha suscitado preocupaciones sobre la mezcla de su papel político con la promoción de su negocio personal.
La seguridad ha sido extremadamente estricta y el viaje se ha convertido en un punto de debate sobre las políticas de Trump, su legado y el costo para el público.
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