Una ola de nuevas investigaciones utilizando décadas de datos satelitales de la NASA ha revelado que los continentes de la Tierra están perdiendo agua dulce a un ritmo sin precedentes.
En los últimos 20 años, el 75% de la población mundial ha experimentado un acceso decreciente al agua potable, impulsado por el cambio climático, el uso excesivo de aguas subterráneas y sequías cada vez más severas. Los científicos han identificado cuatro regiones de 'mega-sequía', principalmente en el Hemisferio Norte, donde la disminución de aguas subterráneas es especialmente grave. Esta rápida pérdida de agua dulce no solo está amenazando la seguridad hídrica y la producción de alimentos, sino que también es ahora un importante contribuyente al aumento del nivel del mar, superando el impacto del deshielo de los glaciares.
Los expertos advierten que se necesita una acción urgente para gestionar los recursos hídricos y adaptarse a esta creciente crisis global.
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